
jueves, 20 de agosto de 2009
Arriba, muy arriba

miércoles, 19 de agosto de 2009
Hasta las narices
Parece que este gobierno se plantea por fin la prohibición total de fumar en lugares públicos. Espero que no me suponga otra decepción como cuando prohibió pero no prohibió hacerlo en bares.
Y otra vez los llamados defensores de los derechos de los fumadores empiezan su campaña. Sus ideas retrógradas, su demagogia y, sobre todo, su apestoso humo.
Para empezar, desmontemos su primera mentira. No existe ningún derecho específico de los fumadores. Una persona no tiene derechos ni deberes especiales por ser fumadora como no lo tiene por ser socio del Atleti, lector de novela negra o jardinero vocacional.
Así que el derecho a la libertad que ellos arguyen es la misma libertad que afortunadamente, tenemos todos en España: la de poder hacer lo que nos plazca siempre que no molestemos al vecino. Por ejemplo, atufándole los pulmones con productos cancerígenos.
Cualquier fumador tiene derecho a fumar tranquilamente en su casa hasta que su organismo reviente (y eso ya sería discutible teniendo niños cerca).
Pero, por favor, señor fumador, no me llene de humo y, sobre todo, no me haga creer que molestarme con sus emanaciones tóxicas forma parte de un derecho.
¿Le agradaría que yo interrumpiese su tertulia en su bar favorito con un concierto de trombón?
Yo también ejercería un presunto derecho de contaminación (acústica) de mis vecinos.
Mire, señor fumador: tolerantes somos los que no fumamos, que nos tragamos los efluvios que echa por nariz y boca, que hacemos como si no nos diéramos cuenta de su drogadicción y no le marginamos. Que miramos a otro lado cuando tira las colillas al suelo, cuando olemos su aliento y besamos sus labios.
Y, de remate, los hosteleros que también opinan.
Pobrecitos ellos, a los que la prohibición les va a llevar a la ruina. Lo que sería un caso único en toda Europa donde estando prohibido fumar los bares y restaurantes se siguen llenando.
Esos mismos hosteleros que consiguen que Murcia sea más caro que Berlín. Que sólo a regañadientes, cuando la crisis de verdad, no la del humo del tabaco, ha llegado han tenido que poner menús en sus restaurantes y nos hemos dado cuenta que donde antes cobraban 25 euros ahora se puede comer por la mitad.
Y, según ellos, esta campaña de limpieza de humos se debe a presiones de algunas multinacionales. Supongo que lo que quieren decir es que ellos se ven obligados a dejar de fumar en sus cuchitriles con cáscaras en el suelo porque en los sitios que se llenan no les hace falta dejar pasar a fumadores y por eso lo prohíben totalmente.
Hasta las narices me tienen, hasta las narices.
domingo, 2 de agosto de 2009
El horror, siempre el horror....

Ayer tuve una experiencia traumática. Y eso que no fue completa.
Para colmo, cometí un delito. O eso dicen, aunque es mentira. Y gorda.
En resumen: vi en plan pirata unos quince minutos seguidos, y algunos más de picoteo, del gran último éxito del cine español: Mentiras y gordas.
Que la película era un bodrio podía figurármelo por las críticas que leí en su momento y por el careto de los directores. Ya hace años tuve la osadía (esa sí me la tragué entera) de ver una de sus películas por la tele: Atómica. Es un misterio para mí como después de aquello a esos señores les han dejado seguir trabajando en el cine pero aquí los tenemos, convertidos en los reyes de la taquilla.
La razón de ser de esta película es que a las cadenas privadas de televisión les parece más rentable gastar su obligatoria por ley aportación al cine español en productos donde incluyan a sus estrellas que en auténticos producciones cinematográficas: sí, esas en las que se requiere actores, guionistas, fotógrafos y directores.
La fórmula es simple como la del agua: se eligen a actores televisivos muy jóvenes, se les desnuda y se les pone a fornicar en todas las posibilidades combinatorias posibles. Ni siquiera en bonito plan romántico sino en sitios cutres, preferiblemente llenos de meados y vómitos y con un frenesí más propio de la cópula de algunas especies de insectos que de seres humanos.
Como para inventarse gags resulta que hay que usar el cerebro y Mariano Ozores ya está muy mayor el hombre para echar una mano, mejor plagiamos el argumento, solo que a lo bruto, de Historias del Kronen y hacemos que los protagonistas se droguen hasta con azúcar glas.
Así, de paso, podemos rematar la película con un mensaje del tipo “Drogarse es malo” aunque más parece que la película lo que pretende transmitir es la frase del chiste de Gila “Me han matado un hijo pero lo que nos hemos podido reír” travestida en este caso en “Se mueren uno o dos de los amigos de sobredosis pero lo que hemos podido follar….”
Mención aparte merece el hecho de que los jóvenes aparezcan descontextualizados: no tienen ni padres ni sabemos de dónde sacan el dinero para meterse de todo.
Pero eso, claro, es suponer que existe un guión. Que debe existir porque lo firma nuestra ministra de Cultura. Pero se les olvidó rodarlo.
De la labor de dirección, no hablo porque no es de caballeros insultar sin posibilidad de que te respondan.
De los actores, decir que todos ellos están horripilantes.
Dicen algunos comentarios que sólo se salva de la película Ana Polvorosa, la que hace de Lorena en la serie Aída. Yo ni a ella la salvaría y eso que es la serie su interpretación es buena. De hecho, allá por el minuto 30, perpetra la peor escena de la película. No pienso poner el texto del seudoguión porque me da vergüenza escribir ciertas palabras (yo soy de otra generación, desde luego) pero lo que es digno de verse es la interpretación de esas frases en, por supuesto, una escena de sexo.
Por cierto que Ana Polvorosa coprotagoniza una de las escenas más delirantes de la película cuando, como la cosa más natural del mundo, conoce a otra chica, se meten en el baño y, mientras una de ellas hace sus necesidades, se drogan un poquito. Que, como todo el mundo sabe, es la manera habitual de hacer conocidos.
Y no sigo. No porque no podría seguir, sino porque pierdo el tren. Donde, espero, me pongan una película con guión e intérpretes. Aunque no les vea usar sus agujeros para meterse carne ajena y droga. Ñoño que soy, vamos.
jueves, 30 de julio de 2009
Maleta (II)

miércoles, 22 de julio de 2009
Un 21 de Julio
Ayer “perdí” dos horas en esta página, así estoy ahora de dormida. Os la recomiendo encarecidamente, enlaces, links y rigurosidad.
martes, 14 de julio de 2009
Maleta

Disfruten en tiempo real cómo se hace una maleta de vacaciones veraniegas.
Uff, qué pereza. Otra vez a hacer la maleta. Y encima esta debe ser una maleta copiosa pues estaré bastantes días fuera. Y, para colmo, no puedo llevar más que una maleta porque los primeros días los pasaré en una casa con no demasiado espacio y, además, no quiero ir cargado con demasiados bultos, que me agobio.
Lo primero: mentalización. Relajarse y hacerlo sin prisas. Pero me temo que me he relajado demasiado: que llevo una hora delante de la maleta vacía y así sigue.
Lo segundo: organización. Ya tengo mi lista-bosquejo de las cosas que debo llevarme. Pero tendré que añadir algunas más, sin duda.
Lo tercero: acción. A levantarse y a empezar a hacerla. Voy a ello. Pero mejor me espero un rato leyendo el periódico. Noooooo…. ¡Arriba! Empecemos.
La primera en la frente: llevo tanta lectura que ya pesa un montón. Así que decido olvidarme la regla de oro de llevar-una-maleta y cojo una pequeña mochila auxiliar.
Como compensación, buscando otra cosa he encontrado un sobre con un dinero que no recordaba tener.
Cargador del móvil, cargador de la DS, cargador de la máquina de fotos…..¿no podían ponerse de acuerdo los fabricantes en hacer un único cargador?
Ainssss…olvidaba el cargador del portátil.
Ropa interior. Ni mucha, que abulta, ni poca que…..ejem.
Pantalones: lo mínimo.
Camisas y polos: una de bonito, por si se pasea en plan fino, y el resto pueden ser esas cosas atrevidas que me regalan y que no me atrevo a ponerme en la ciudad: ventaja de los sitios playeros. No olvidarme camisetas que, en la práctica, es lo que llevaré un 80% del tiempo.
Pijamas. Total, para acabar durmiendo como Tarzán. Pero hay que echarlos.
La maleta está casi llena. Y me faltan cosas y el portátil. Esperemos que quepa todo.
Sigo.
Bolsa de aseo. La madre que parió a los fabricantes de espuma de afeitar. No hay manera de encontrar un bote pequeño.
Cremas solares. Aseguremos el tapón no pase lo que el año pasado.
Y fin. Terminé, a falta de incorporar el maletín del portátil y el disco duro auxiliar. Creo que cabe, creo que cabe, yupi.
Ummmm…
Ummmmmm…..
Falta algo.
Lo presiento.
Oh, ya: las chancletas playeras.
Fin (eso espero)
jueves, 9 de julio de 2009
Mitología

Orión era un gigante que tenía por armas un escudo y una espada. Con ellas salvó al reino de Quíos de todas las bestias que lo acechaban, muy especialmente el Toro. Todo ello lo hizo por conquistar el amor de Mérope, cosa que no consiguió. Cuando Orión salía a cazar todas esas bestias lo hacía siempre acompañado de dos perros de caza. El perro más grande de ellos se llamaba Sirio. Y a pesar de su desdén, Orión siempre siguió enamorado de Mérope.
Sin historias como esta no existiría nuestra cultura tal cual la conocemos. Seríamos algo diferente. Pero aparte de una historia muy bonita, es importante hacer notar que hubo un tiempo que alguien creyó como verdadera con fe. Aún hay alguno que lo hace.
Hoy en día seguimos teniendo muestras y rastros de esta cultura milenaria en nuestras vidas, tradiciones y ciencia. Cerca del cinturón de Orión observamos la estrella más brillante desde la Tierra, después del Sol:
Los egipcios también adoraban a Sirio. Pensaban que era un envío de los Dioses para anunciar la crecida anual del Nilo.
Propongo que cambiemos el nombre a las estrellas pues tienen una connotación religiosa y evangelizante, y lo de la tradición es una pamplina. Sirius, por ejemplo, debe llamarse por su nombre científico puro: "Alfa Canis Majoris" (La primera en luminosidad (Alfa) del Can Mayor). No, el Can Mayor no nos sirve. Esa nomenclatura del XVII o así también se desecha aunque aún hoy convive en ámbitos científicos con otras creadas después.
Quien piense que los nombres de las estrellas se pusieron de antiguo y que hoy en día, libres de la influencia religiosa de los griegos, se nombran de otros modos no acierta. En el siglo XX se descubrieron y nombraron las lunas de Neptuno Proteo y Nereida.
Supongo que cuando hay creyentes cerca en espacio y tiempo la percepción de lo religioso como cultural cambia. Pero si se defiende que lo religioso debe deshecharse porque el argumento cultural es interesado, cuando miremos al cielo en una noche de invierno y veamos la estrella más brillante, no podremos enamorarnos de Mérope que apareció unas noches antes. Ni temer por la vida del cazador al que pronto acechará el escorpión que le dio muerte. Ni eso nos llevará a preguntarnos por qué se ve tanto ese punto de luz frente al resto, y a investigar que Sirio en realidad son tres estrellas.
Y esas tres se llamarán AJ48 o algo así similarmente aséptico. Un nombre que obviamente no es memorísitico, cultural, no significa nada y por tanto no me sé.